Lyrics
Tuve una infancia buena, de esas que abrigan,
con padres guerreros que nunca se fatigan.
Mi madre y mi padre luchando sin parar,
por darme lo que pedía, aunque costara más.
Nunca faltó un abrazo, nunca faltó el calor,
crecí entre valores, respeto y amor. Y aunque la vida a veces cambia el guion,
lo que se siembra en casa vive en el corazón. Porque mi familia es mi fuerza y mi voz,
aunque duela el pasado, sigo en pie hoy.
Hay heridas que el tiempo no logró borrar,
pero el amor que tenemos no se va a acabar. Mi tía sufrió en silencio, con un nudo en la piel,
al saber que sus sueños no iban a florecer.
Le dijeron que no podría hijos tener,
y ese dolor tan grande nadie lo pudo ver.
Son lágrimas calladas, preguntas sin respuesta,
hay batallas que se luchan con la sonrisa puesta. Llegó la separación, golpe duro y real,
mi tío y mi tía, nada volvió a ser igual.
Tuvimos que dejar de ver a mis primas crecer,
ese sufrimiento lo cargo, nadie me lo va a quitar, lo sé.
Y mi abuela en silencio lo pasa fatal,
por no poder abrazar a sus nietas como antes ya. Porque mi familia es mi fuerza y mi voz,
aunque duela el pasado, sigo en pie hoy.
Hay heridas que el tiempo no logró borrar,
pero el amor que tenemos no se va a acabar. Después de la tormenta, algo quedó claro:
cuando mi tío echó a su mujer, no cerramos las manos.
Ella tenía una hija, y sin dudar ni pensar,
a día de hoy la tratamos como una más.
Porque la sangre no siempre define quién es hogar,
a veces es el corazón quien decide a quién amar. Y llegó Cataleya, pequeña razón,
cada risa suya nos cura el corazón.
En medio del ruido, ella es la paz,
nos recuerda que la vida siempre puede más. Y mi tío Javi encontró otro comienzo,
otra historia, otro sueño, otro intento.
Se echó novia, y la vida volvió a brillar,
y llegó Lucía para todo iluminar.
Dos nombres, dos razones para seguir,
dos latidos nuevos que nos enseñan a vivir. Porque mi familia es mi fuerza y mi voz,
con errores, con caídas, con fe y con Dios.
El dolor no me define, me define el amor,
las raíces profundas, lo que soy hoy. Esta es mi historia, no es perfecta, es real,
hecha de lágrimas, risas y ganas de luchar.
Y aunque el camino duela, sé a dónde volver,
mi familia es mi casa, mi razón de ser.